lunes, 16 de septiembre de 2013

Identidad

Muchas veces siento que no elijo el lugar a donde voy, ni siquiera el lugar dónde estoy, el lugar me elije a mí.

Que mis decisiones y acciones no son mías, el destino las pone ahí para que yo las elija.

Que mi tiempo es sólo presente y mi pasado es un antecedente que me trajo hasta acá. De hecho no lo recuerdo mucho, me parece una película antigua y romántica….  Era realmente yo?

A veces siento que no soy, sino que soy con otros, estoy en los demás y los demás están en mí, no hay tal división llamada yo. A quienes ayudo en realidad me ayudan a mí, no importa si es una persona, un animal, una planta o un lugar.

Los desafíos, problemas y dolores que he tenido no son más que lindas, amorosas y cuidadas posibilidades de crecimiento, como si fuera el hijo favorito de alguien que no quiere hacerme daño.


Y luego me siento dueño de eso, y lo hecho todo a perder.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Evolución y Ego III

El gran macho de elefante marino despliega una enorme parafernalia para defender su territorio y alejar a otros machos, de paso impidiendo que las hembras de su harem puedan ser cruzadas. En el camino se lastima a sí mismo, con las rocas o con las peleas con otros machos, pero pareciera que no se percata de ello. En el camino aplasta a una de sus crías, pero pareciera que no se percatara.

Nuestro territorio es mucho más complejo, es un pedazo de tierra: nuestra casa, nuestra oficina. Es un espacio: nuestro auto, nuestras posesiones. Pero además es un rol social, emocional y afectivo. Necesitamos de un espacio virtual en donde sentirnos identificados y reconocidos por los demás, una clase socioeconómica, una filiación (colegio, equipo de fútbol, grupo de amigos, etc.). Nuestra capacidad de influir en nuestro entorno estará determinada por la habilidad de persuadir, convencer o forzar a los demás en reconocer que tenemos razón. Aún si no somos capaces de eso al menos queremos llamar la atención. Muchas veces somos eso elefante de mar, arrasando con lo que se encuentra en el camino para alcanzar el objetivo, a esa ilusión que llamamos éxito.

Creo que a todos les puede quedar claro el caso del elefante macho, ¿no?, pero analicemos bien la situación, ¿Es este macho el único que quiere asegurar sus genes?, ¿Es el único que quiere llamar la atención? Lo dudo mucho. Alrededor del macho en carrera varios individuos gritan, vocalizan fuertemente sin siquiera ser tocados, hembras, juveniles y machos subadultos se alejan del camino del macho alfa haciendo un escándalo que parece desproporcionado. En la mirada de ellos también quieren asegurar sus genes para el futuro en la población, en este caso no a través del uso de la fuerza y territorialidad, sino por el contrario demostrando que son inferiores, que son víctimas, se alejan gritando como su hubieran sido heridos. Con esto se aseguran no ser dañados y seguir viviendo. Esto también puede ser considerado como Ego, pues cumple con el mismo objetivo.

En efecto en nuestro caso humano, también podemos llamar la atención mostrándonos como víctimas de todo, como los no queridos, como los malasuerte, como los enfermos. Sólo queremos llamar la atención de otra manera, pero es lo mismo, es otra forma de identificación del Ego.

Entonces tenemos dos roles clásicos del Ego: El súper héroe y la víctima…..   ¿A qué casta perteneces tú?

domingo, 30 de octubre de 2011

Evolución y Ego II

En efecto, lo que el macho de elefante marino estaba haciendo era defender su territorio, definido como un pedazo de tierra donde a su vez se encuentran sus hembras y su progenie. Todo lo que él tiene que hacer es echar a cualquier intruso de modo de asegurar la transmisión de sus genes. En el camino puede aplastar a una de sus crías pero jamás se dará cuenta, su foco está centrado en sus enemigos y en aislar a las hembras en celo.

Pienso que nuestro territorio es mucho más complejo. Claramente el terreno es muy importante (la casa nueva) y para que decir el aislamiento de una hembra (que podríamos llamar novia o esposa). Para esto hemos desarrollado numerosos ritos que lo justifican. Sin embargo, para dejar genes e influir en la población necesitamos más que un pedazo de tierra y una mujer que también quiera aislarnos. Necesitamos destacar, ser reconocidos, ser exitosos. Necesitamos que nos miren. Por este motivo nuestra sociedad es exitista, no es más que el reflejo de nuestra evolución. Incluso aquel que dice querer pasar desapercibido, no hace otra cosa que llamar la atención. Podemos llamar la atención siendo más fuertes, más influyentes o exitosos, o al contrario, estando enfermos, siendo tímidos o parcos, de cualquier modo queremos llamar la atención, ya sea para estar arriba del trono, o para que alguien venga a rescatarnos.

Nuestro territorio entonces ya no es concreto, sino que es creado por nosotros, por el rol que jugamos para ser tomados en cuenta. Creamos intrincados mecanismos, formas de hablar, vestimenta, estilos de vida para llamar la atención. Desde la elección de la ropa que te pusiste hoy, hasta el auto que te gusta, dice relación con la imagen que quieres proyectar en el resto para establecer así tu "territorio" y tu posibilidad de ser tomado en cuenta.

Entonces el ego no responde sino a ese mecanismo de sobrevivencia y posibilidad de dejar descendencia. Pero, es sólo el macho alfa de lobo marino quien intenta sobrevivir y procrear?.....

lunes, 10 de octubre de 2011

Evolución y Ego

El ego es el “yo”. Nuestro pensamiento. Estamos sumidos en él, nos impide trascender, llegar a lo que algunos llaman “conciencia”. Siempre estamos pensando, masticando, royendo situaciones ficticias, aunque hayan pasado de verdad siempre son ficticias, porque ya no están ocurriendo. El ego es para muchos el gran mal de nuestra especie, lo que lleva a la injusticia, a la insatisfacción, a no ser feliz.



¿De dónde viene el ego? ¿Cómo y Por Qué se genera? La mayoría de los psicólogos y pensadores lo describen como una alteración, como una enfermedad de la mente…. Pero yo no estoy tan seguro.


Siempre me han interesado las diferencias entre el humano y los otros animales (ver blogs antiguos) y hasta hace poco que acá había una diferencia: los animales no tienen ego. No tienen una opinión de sí mismos, no se avergüenzan de sus actos ni intentan ser exitosos o acumular bienes….. simplemente, son. Los animales no se deprimen ni se angustian, al menos en vida silvestre, en cambio si pueden hacerlo cuando están a nuestro lado como mascotas. Hasta hace poco eso era prueba para mí de que los animales no tienen ego. Pero ahora pienso distinto, creo que el ego del hombre proviene desde el más básico instinto de sobrevivencia y de dejar descendencia a través de los genes, es decir está intrínsecamente basado en nuestra historia evolutiva.


El caso es que estaba viendo la tele, creo que Nat Geo o Discovery … uno de esos programas de naturaleza con imágenes increíbles, mostraban una playa en el extremo sur del planeta cubierta por cientos de elefantes marinos en época reproductiva. Su baja elegancia en tierra se mezclaba con vocalizaciones que parecían gritos y bufidos. Los cuerpos parecían masas marrones blandas y la nariz de los machos más que trompas parecían hocicos de tapires. Los ojos de las hembras de elefantes marinos son muy expresivos, tienen un aspecto mezclado entre pena y sorpresa. Siempre me han incomodado un poco las vocaciones de los pinnípedos (lobos marinos y focas), después de pasar un año estudiando su comunicación, tienden a recordarme desgarradores gritos humanos.


Estaban mostrando cómo los machos se batían a duelo, levantando sus cuerpos y haciéndolos chocar en un ritual muy intenso…. Entonces lo vi…. Un primer plano a ras de piso mostraba un inmenso elefante de mar que se desplazaba como una cuncuna gigante hacia otro macho que a su vez huía. El macho alfa avanzaba y aplastaba a cachorros que gritaban desaforadamente, algunas hembras arrancaban y otras sencillamente miraban el espectáculo, mientras el macho intruso ya se sabía descubierto y se alejaba del lugar a toda máquina. El plano se cerró en el macho alfa avanzando, fuerte, con sus ojos muy abiertos, el rostro tenso mientras pasaba por arriba de lo que estuviera en su camino, mientras el resto de la población pagaba las consecuencias de su desplazamiento agresivo, era como si no viera nada más que el objetivo que tenía en frente….. De pronto me fijé en su rostro…. Me era familiar, aunque suene divertido se parecía a alguien…. Se parecía a un compañero de trabajo enojado, a un jefe dando instrucciones, a un hijo amurrado…. Pero a quién más se parecía ese rostro era a mí.

domingo, 9 de octubre de 2011

Pregunta

¿Alguien ha visto mi conejo?

El mago

sábado, 28 de mayo de 2011

Síndrome Encuevamiento II

No hay ningún descubrimiento al decir que el encierro nos deprime, nos desvincula de nuestra esencia, nos altera. Una extructura fundamental del cerebro está pendiente de enviar pulsos y estílmulos de acuerdo a la luminosidad existente y del ciclo de luz que rige nuestros días: El hipotálamo. A partir de ahí, el hipotálamo indica a las neuronas y a una glándula muy especial del cerebro (pineal), la secreción de sustancias que modifican diametralmente nuestro ánimo y atención. Hay dos productos que fabricamos a diario que dependen de este estímulo, que no sólo regulan nuestra actividad, sino que determinan nuestro enfoque, nuestras emociones, nuestra sexualidad, apetito y humor: La Serotonina y la Melatonina. Estas increíbles partículas producidas en el cerebro literalmente determinan nuestro ánimo.

La Serotinina es el más increíble de los neurotransmisores del cerebro, se produce en un tipo especial de neuronas (de núcleos café), inhibiendo directamente la ira, la agresión, y regula la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y el apetito, entre otras funciones. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión. Busca cualquier medicamento antidepresivo y verás que su acción es aumentar los niveles de serotonina, particularmente aumentando su recaptación. Hay una gran interrelación y complicidad entre la serotonina y la melatonina, de hecho en momentos especiales del día la melatonina se produce a partir de la serotonina, es el lenguaje del cerebro para indicar cual debe ser nuestra vigilia y ánimo. La melatonina determina nuestro sueño y descanso, entre otros efectos la melatonina interfiere en nuestra memoria y particularmente en nuestra respuesta inmune. El síndrome encuevamiento no es más que la incorrecta estimulación de estos y otro productos en nuestro cerebro.

Por este motivo se usa mucho la “luminoterapia” www.depresion.psicomag.com/lumino_terapia.php , que ha demostrado ser efectiva en todo tipo de depresiones, bulimia y el síndrome disfórico premenstrual. La luminoterapia no consiste en otra cosa que exponerse a paneles de luz artificial, en particular en la mañana consiguiendo un aumento en la serotonina y una regulación de la secreción de melatonina

Sin embargo tengo el convencimiento que no hay mejor luminoterapia, mejor recaptador de la serotonina, mejor regulador de la melatonina que la Madre Naturaleza, no sólo por los efectos de la luz natural, sino por todos sus estímulos, el viento en la cara, el olor de las flores, el tacto con la hierba y el árbol, la comida sana y orgánica. Ese vínculo ancestral y sagrado nos sana. Desde ahora declaro el mejor tratamiento para la depresión, para el síndrome encuevamiento. Fácil, placentero y gratuito: La Naturalezaterapia!

viernes, 14 de enero de 2011

Síndrome Encuevamiento

"Cuando la ciudad y el bosque sean funcionalemnte indistiguibles, será cuando realmente nos sintamos en casa en este planeta" Janine Benyus


Cuando estás en casa, encerrado en la habitación, viendo TV, escuchando música, chateando, estas sufriendo el síndrome encuevamiento. Te dejas de sentir estimulado, te sientes cansado, aburrido, te deprimes. Es un mini estado de hibernación. Es la respuesta natural al encuevamiento.


Cuando las mujeres y hombres ancestrales necesitaban refugiarse en las cuevas durante el día era porque llovía, nevaba o las condiciones climáticas no eran las apropiadas para desarrollar la tarea de seguir sobreviviendo en la Tierra. Entonces, como forma de evitar el consumo de energía, el cuerpo entra en una forma de aletargamiento, un standby, esperando que la tormenta pase para volver a salir y recibir el estímulo de la naturaleza, del sol, de las plantas, del viento, de los todos los seres de este planeta. A esa condición de aletargamiento le llamo el síndrome encuevamiento.


Uno de los grandes problemas del Ser humano moderno es que pasa la mayor parte del día encuevado, no es raro entonces que la gente se sienta cansada y deprimida. Su cuerpo no hace otra cosa que responder a miles de años de evolución y disminuye su actividad, se aletarga y deprime.


No existe nada más extraño, nada más anormal que los sitios que hemos construido para vivir, vivimos encerrados en departamentos DFL2, en oficinas de 6m2 de concreto o bien paredes que no son paredes. La mayoría de los hogares no tienen estímulos ambientales, pasamos de la cueva de la casa, a la cueva del metro, a la cueva de la oficina, vivimos encuevados y por lo tanto nos falta energía vital. Será por eso que compensamos esta deficiencia con el deporte al aire libre, con fines de semana en la playa, con baños en la piscina. En esos momento entramos en contacto con los elementos y nuestro metabolismo sube, nuestra vitalidad mejora y el ánimo se incrementa.

Creo que tenemos que buscar la forma de hacer de nuestros hogares un buen refugio, pero al mismo tiempo tener los estímulos que requerimos del sol, luz, viento, agua, fuego para sentirnos identificados con lo que realmente somos y no con lo que hemos pretendido ser. Somos seres vivos, hijos de esta Tierra, con la cual hemos construido una historia, con una interacción que sin saberlo añoramos y necesitamos. No somo seres que son felices en un mundo autogenerado de cosas que son transitorias y la mayoría de las veces de mentira. Necesitamos la vuelta a esta interacción. En la medida que nuestros casas, lugares de trabajo, nuestros sistemas de transporten comiencen a armonizar con la Naturaleza, lograremos sentirnos cómodos, acogidos y plenos.